El látigo KINK de cuerda en color negro es un accesorio íntimo con carácter y textura auténtica. Mide 56 cm de largo, lo que le da suficiente alcance para movimientos fluidos sobre zonas como los glúteos, muslos o espalda baja. A diferencia de los látigos lisos, este está hecho de cuerda trenzada resistente, lo que le da una sensación más áspera, rítmica y llena de vida.
Al golpear, la cuerda crea un impacto definido con una ligera fricción, ideal para quienes buscan una estimulación más presente y táctil. No es agresivo si se usa con control, pero sí transmite una sensación más intensa que los materiales suaves. Además, genera un sonido seco y rítmico al moverse, que añade tensión y anticipación a la sesión.
El mango está bien reforzado y no se deshace con el uso normal. Es cómodo de sujetar y no se resbala, incluso con movimientos rápidos. El color negro le da un aspecto discreto y atemporal, ideal para combinar con otros accesorios.
Este látigo es perfecto para usuarios intermedios o para parejas que ya han probado herramientas suaves y quieren explorar sensaciones más marcadas. También funciona muy bien en dinámicas donde el contraste —por ejemplo, entre cuerda y plumas— forma parte del juego.
Después de usarlo, sacúdelo para eliminar polvo y límpialo con un paño ligeramente húmedo si es necesario. Evita mojarlo en exceso, ya que la cuerda puede absorber humedad. Guárdalo en un lugar seco y ventilado.
Gracias a su textura única y su sonido característico, ofrece una experiencia sensorial completa: táctil, auditiva y visual. Siempre debe usarse con consentimiento claro, comunicación abierta y respeto mutuo.







